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Velocidad en la implementación estratégica

Creado: 24/01/2018 - 5:47 pm

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Vice President & COO - Mateo Arjona

mateoarjona@strategee.us
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Competir significa enfrentarse. Esto solo es posible si la organización está preparada en su estructura para enfrentar competidores que buscan una misma meta: todos buscan obtener el favor del consumidor, quien tendrá al frente múltiples ofertas para elegir.

Competir no es simplemente ofrecer. Salir al mercado así, representa abrirle una enorme ventana a la frustración interna por los altamente probables fracasos, adicionándole el dinero perdido en el fracaso.

Competir hoy requiere preparar la organización para ejecutar en el mínimo tiempo posible la estrategia con sus tácticas derivadas.

La tecnología cambió las reglas de todo. Cambió los tiempos de todo, los acortó; puso a los individuos a conocer cientos de opciones antes de elaborar la elección de compra por la cual van a decidirse, además recortó los tiempos de respuesta a los consumidores, quedando en que la única respuesta admisible es la respuesta inmediata.

Frente a esta realidad, la segunda mitad de la estrategia, es decir la implementación, debe contar con la misma velocidad que los consumidores esperan y debe contar con la velocidad que los competidores desafían.

Esta velocidad no basta verla desde las acciones que el marketer propone y ejecuta. Ellas casi siempre van en un time line que ha tenido en cuenta todos los frentes de trabajo en la implementación y casi que se podría decir que puede ser algo que está bajo control.

El gran dilema radica en la velocidad de respuesta en la implementación de áreas de la empresa diferentes al área de marketing.

Por ejemplo, es bastante frecuente observar que se genera un corto circuito entre el área que genera los pronósticos de la demanda y la respuesta que desde suply chain se da. Entra así el primer problema a enredar la ejecución.

Usted lo hizo todo, lo planeó todo, milímetro a milímetro lo calculó, escribió, montó en la aplicación de software de campañas, en su tarde marketing, la estrategia, las tácticas que se harán y los cronogramas. Usted hizo la tarea pero, ¿qué hay detrás de su área y de usted?

Es aquí donde se suelen morir lentamente y en algunas veces sin consciencia, las estrategias ahogadas en el time line. Las áreas de supply chain, las áreas de producción –cuando ésta no hace parte del supply chain-, las áreas de soporte de personal, las áreas de compras y las áreas legales, generalmente van a otra velocidad.

Es bastante frecuente que los competidores no estén en el frente de su trabajo diario, es bastante fácil que esto pase. Ellos tienen sus obligaciones y rutinas de trabajo internas, pero ellos no están condicionados diariamente a enfrentarse a los competidores de tú a tú. Por eso estas áreas manejan velocidades de respuesta diferentes.

¿Es cierto que hoy se hacen grandes esfuerzos de alineación estratégica con las áreas internas para evitar que esto pase? Sí, claro. Sí se hacen grandes esfuerzos, pero al parecer aún no son suficientes.

Hemos visto fracasar en sus objetivos a inteligentes y retadoras estrategias, simplemente por un problema de alineación de prioridades, tiempos y velocidades de respuesta. Lo grave es que siempre tendremos como vecinos a competidores agresivos, capaces de cosechar del error y dispuestos a entrar en el momento propicio a participar mediante alguna estrategia, de la estimulación generada por la nuestra.

Hoy la velocidad de respuesta es crítica en la ejecución. Si no hay velocidad, habrá seguramente muchas frustraciones y objetivos a medio cumplir.

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